21 octubre 2011

NASA: Agujero en la capa de ozono, el noveno más grande en la historia




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El agujero de ozono sobre la Antártida, que aparece cada primavera del Hemisferio Sur, alcanzó su máximo anual el 12 de septiembre. Se extendía a 10,05 millones de kilómetros cuadrados, el noveno mayor agujero de ozono en la historia. Sobre el Polo Sur, el agujero de ozono alcanzó su punto más profundo de la temporada el 9 de octubre, el décimo inferior en 26 años.

«Las temperaturas más frías que la media en la estratosfera causaron este año un agujero de ozono más grande que el promedio», dijo Paul Newman, jefe científico del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA. "A pesar de ser relativamente grande, el área del agujero de ozono de este año estuvo dentro del rango esperado, tomando en cuenta las sustancias químicas (creadas por el hombre) que persisten en la atmósfera".



La capa de ozono protege la superficie del planeta de la dañina radiación ultravioleta. El agotamiento de la capa de ozono determina que mayor cantidad de radiación pueda golpear la superficie terrestre, elevando el riesgo de cáncer de piel y otros efectos nocivos. "Las sustancias químicas que destruyen el ozono han disminuido poco gracias a la acción internacional, pero todavía existen grandes cantidades de estos productos afectando considerablemente", dijo James Butler, director de la División de Vigilancia Global de NOAA en Boulder, Colorado.

En la primavera antártica (agosto y septiembre), el sol comienza a subir de nuevo después de varios meses de oscuridad, manteniendo el aire frío (vientos polares) atrapado sobre el continente. Todo esto provoca reacciones en la luz del sol, las nubes de hielo y en los productos químicos hechos por el hombre, agotando considerablemente la capa de ozono.

De pie sobre el hielo derretido en Bræðravatn, Mjóafjarðarheiði, Islandia. Fuente de la foto: Andri Elfarsson.


Los niveles de la mayoría de los productos químicos que agotan el ozono en la atmósfera han ido disminuyendo gradualmente, como resultado del Protocolo de Montreal de 1987, un tratado internacional para proteger la capa de ozono. Dicho tratado provocó la eliminación de productos químicos que agotan el ozono y que habían sido utilizados ampliamente en la refrigeración, como disolventes y aerosoles.

Sin embargo, la mayoría de estos productos químicos permanecen en la atmósfera durante décadas. Modelos informáticos predicen que la atmósfera de ozono podría recuperarse a mediados de siglo, pero el agujero de ozono en la Antártida es probable que persista una o dos décadas más, según los últimos análisis de evaluación emitida por el programa de la Organización Meteorológica Mundial y del Medio Ambiente de las Naciones Unidas, con los co-autores de NASA y NOAA.

Comparativo concentraciones de ozono entre 1979 y 2008. Crédito: NASA.


Mapa de las concentraciones de ozono sobre el Ártico, 30 de marzo de 2011. La imagen izquierda muestra 19 de marzo 2010, y de la derecha muestra la misma fecha en 2011. Para marzo 2010 la capa de ozono se encontraba relativamente alta, mientras que en marzo 2011 muestra un nivel muy bajo. Crédito: NASA.


Actualmente la NASA mide las concentraciones de ozono en la estratosfera con el Instrumento de vigilancia de ozono OMI, a bordo del satélite Aura. Una supervisión de la NASA que se remonta a 1972 con el lanzamiento del satélite Nimbus-4. El instrumento mide el agujero de ozono de en su parte más profunda a 95 unidades Dobson, teniendo una diferencia respecto a las medidas obtenidas de los globos aerostáticos de la NOAA cuyas observaciones de ozono arrojan 102 unidades Dobson en toda la región antártica.

Tomará unos pocos años elevar el promedio anual de ozono en la Antártida debido a los ciclos estacionales y otros factores variables naturales. NOAA ha estado siguiendo el debilitamiento de la capa de ozono en todo el mundo, incluyendo el Polo Sur, desde varias perspectivas. Investigadores de la NOAA han utilizado globos en la atmósfera durante más de 24 años para recopilar perfiles detallados de los niveles de ozono desde la superficie hacia arriba. NOAA también realiza un seguimiento del nivel de ozono con instrumentos terrestres y del espacio.

Traducción de Juan Carlos Jiménez
Fuente: NASA


Capa de ozono.


Quantum opina:

El próximo 28 de octubre 2011, la NASA lanzará desde la base aérea de Vandenberg (California) un nuevo satélite (National Polar-orbiting Operational Environmetal Satellite System Preparatory Project) con el objetivo de recopilar datos que ayuden a comprender los cambios que se producirán en el clima a largo plazo y poder mejorar así las previsiones meteorológicas.

El NPP, que ha costado 1.500 millones de dólares, está equipado con cinco instrumentos científicos que podrán analizar la capa de ozono, medir las temperaturas atmosféricas y el movimiento de las placas polares, así como de otros glaciares que son esenciales para la ciencia del cambio climático. El NPP se lanzará en un cohete Delta II de United Lauch Alliance, una sociedad conjunta entre Boeing y Lockheed Martin, desde la base aérea de Vandenberg, en California.

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