14 setiembre 2010

Descifrando una amenaza: Ataque de pulso electromagnético (1 de 3)




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Durante la pasada década hubo un debate acerca de la amenaza de un posible ataque por pulso electromagnético (EMP) sobre la civilización moderna. Este debate ha sido quizás el más acalorado de los últimos años en los Estados Unidos, donde la comisión, designada por el Congreso, evaluó sus posibilidades en informes realizados en el 2004 y el 2008 respectivamente. La comisión también pidió, en su momento, un compromiso nacional de enfrentar la posibilidad de dicha amenaza fortaleciendo la infraestructura nacional.

No cabe duda de que los esfuerzos de los Estados Unidos para endurecer la infraestructura contra un EMP han sido erosionados en las últimas décadas con el final de la Guerra Fría y la disminución de un posible conflicto nuclear con Rusia. Esto también se aplica a los militares estadounidenses, que ha pasado poco tiempo contemplando escenarios de este tipo en los años transcurridos desde la caída de la Unión Soviética. El costo de la adaptación de los antiguos sistemas de defensa a la de los nuevos sistemas, es inmensa. Y como con cualquier tema relacionado con grandes cantidades de dinero, el debate sobre la protección contra un EMP se ha vuelto muy politizado en los últimos años.

Durante mucho tiempo se evitó escribir sobre este tema precisamente por esa razón. Sin embargo, como el debate sobre una amenaza por EMP ha continuado, muchos lectores han preguntado como sería dicha amenaza, y pensamos que podría ser útil discutir desapasionadamente los elementos tácticos que participan en este tipo de ataque y los diferentes actores que pueden llevar a cabo una amenaza de tal envergadura. Lo que sigue es nuestra evaluación de la probabilidad de un ataque EMP tomando como escenario los Estados Unidos.

Funcionamiento de un arma de pulso electromagnético (EMP).


Definición de Pulso Electromagnético

Un EMP se pueden generar a partir de fuentes naturales como rayos o tormentas solares que interactúan con la atmósfera de la Tierra, la ionosfera y el campo magnético. También puede ser creado artificialmente mediante un arma nuclear o una variedad de dispositivos no-nucleares. Durante mucho tiempo se ha demostrado que un EMP puede incapacitar la electrónica. Su capacidad para hacerlo ha sido demostrada por las tormentas solares, los rayos y por las explosiones nucleares atmosféricas antes de la prohibición de dichas pruebas. El efecto también ha sido recreado por simuladores de EMP diseñados para reproducir el pulso electromagnético de un dispositivo nuclear y el estudio de cómo el fenómeno impacta sobre diversos tipos de aparatos eléctricos y electrónicos, tales como redes eléctricas, de telecomunicaciones y sistemas informáticos, tanto civiles como militares.

Los efectos de un EMP - tanto táctica como estratégicamente – tienen un potencial muy importante, pero también muy incierto. Estos efectos generalizados se pueden recrear en una detonación nuclear a gran altitud (por lo general superior a 30 kilómetros, aproximadamente 18 millas). Este efecto se conoce como EMP a gran altitud. Los datos reales de explosiones nucleares a gran altitud son muy limitados. Sólo los Estados Unidos y la Unión Soviética lograron llevar a cabo ensayos nucleares atmosféricos por encima de los 20 kilómetros y, en conjunto, apenas alcanzaron unas 20 pruebas reales.

Simulación del alcance de un EMP sobre territorio norteamericano.


Aún en 1962 – un año antes de que el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos entrara en vigor, prohibiendo a sus signatarios la realización de detonaciones de prueba sobre tierra y terminando las pruebas atmosféricas – los científicos estaban sorprendidos por el efecto del EMP. Durante una prueba nuclear atmosférica el 7 de julio de 1962 llamada “Starfish Prime”, que tuvo lugar 400 kilómetros por encima de la isla de Johnston en el Pacífico, los sistemas eléctricos y electrónicos sufrieron daños en Hawai, a unos 1.400 kilómetros de distancia. La prueba de Starfish Prime que no fue diseñada para estudiar el EMP y el efecto en Hawaii, que estaba tan lejos de la zona cero, sorprendió a los científicos norteamericanos.

Los ensayos nucleares a gran altitud terminaron cuando se conocieron y probaron los efectos de un EMP. El limitado conocimiento que fue adquirido en estas pruebas sigue siendo un tema altamente clasificado tanto en los Estados Unidos como en Rusia. En consecuencia, es difícil hablar con inteligencia sobre el EMP o en público debatir la naturaleza precisa de sus efectos en el ámbito del código abierto.

Simulación de un EMP a pequeña escala, sobre una ciudad.


La importancia de la amenaza por EMP no debe ser subestimada. No hay duda de que el impacto de un ataque por EMP sería significativo. Pero cualquier actor que traza tal ataque trataría con incertidumbres inmensas – no sólo sobre la altura ideal a la que detonar el dispositivo basado en su diseño y rendimiento para maximizar su efecto, sino también sobre la naturaleza de los efectos y la magnitud devastadora que podría resultar.

Los dispositivos no nucleares que crean un efecto similar al EMP, tales como dispositivos de microondas de alta potencia (HPM) , se han desarrollado en varios países, incluyendo Estados Unidos. El más hábil de estos dispositivos posee una gran utilidad táctica y en su variante más poderosa puede ser capaz de conseguir efectos a más de un kilómetro de distancia. Pero en la actualidad, estas armas no parecen ser capaces de crear un efecto EMP lo suficientemente grande como para afectar a una ciudad, y mucho menos a un país entero. Debido a esto, limitaremos nuestro análisis de la amenaza EMP al efecto causado por una detonación nuclear, que también pasa a ser el escenario que aparece más frecuente en los medios de comunicación.

(Continuará)

By Scott Stewart and Nate Hughes

Traducción: Juan Carlos Jiménez

Fuente: Stratfor Global Intelligence


Quantum opina:

El ataque de pulso electromagnético es un método de ataque militar realizado con armas generadoras de importantes cantidades de energía electromagnética ambiental que destruyen total o parcialmente el equipamiento eléctrico y electrónico dentro de su radio de acción. Es también conocido como Bomba del Arco Iris y consiste en la detonación de un arma nuclear a gran altitud, capaz de generar un completo caos civil y militar en el área alcanzada por privación de los servicios esenciales (electricidad, agua potable, distribución alimentaria, comunicaciones, etc.) durante un período indefinido.

Lo anterior corresponde a un estudio realizado por los analistas Scott Stewart y Nate Hughes para la revista digital Stratfor Global Intelligence, cuya publicación salio a la luz pública el pasado mes de agosto en el site de la revista. Por lo extenso de su contenido procederemos a presentarles a ustedes dicho informe en 3 publicaciones sucesivas, a las cuales podrán darle seguimiento durante la presente semana.

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1 comentarios:

maric dijo...

Muchas gracias Carlos por tan buenas informaciones.
Un saludo muy cordial. maric

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